Serie

Inspirate

Como hilo conductor elegí “gente creativa”. Todos ellos tienen un don especial para producir piezas artísticas de distinta índole: poemas, canciones, pinturas, collares, ropa, etc. Para ellos la inspiración es fundamental. Nunca viene cuando la necesitan pero no es solo suerte, si no un arduo trabajo, día tras día de práctica, de realizar esa actividad que no es su medio de vida pero que les enriquece algo distinto a la billetera.

La idea de la serie era ver qué inspira a las personas, qué les despiertan las ganas de crear. Uno de los personajes, Mónica, dijo que para ella la inspiración no es lo más importante, sino el trabajo de todos los días para mejorar su técnica. “Esos días en los que no tenés ganas de hacerlo pero te sentás igual son la fuente de los mejores trabajos”.

Collage2

Mónica, 50, pinta desde los 20 años. Ha ido a cursos de para perfeccionar la técnica y mostrar su trabajo en exposiciones. Los cursos fueron el puntapié para volar y experimentar con todo material que tenga a la vista. “A mí me inspiran los materiales, los veo y se me ocurren ideas, por eso no puedo tirar nada que ya no use”. El taller que tiene en su casa ya le queda chico. Cajas y cajas se amontonan en el piso mientras libros, cuadernos, botellas, telas, pinceles, tarros, objetos de madera, cerámicas, se apilan en los estantes que llegan hasta el techo. “Para mí pintar es como respirar, no puedo dejar de respirar como no puedo dejar de pintar”. Antes, cuando aún no tenía hijos, se pasaba toda la noche en vela pintando, hasta que amanecía y ahí se percataba del tiempo que había pasado. Desde joven trabaja en un banco, trabajo necesario pero que no disfrute, por lo que la pintura es su escapatoria. Hace unos años se pidió dos años de licencia sin goce de sueldo para poder dedicarse solo al arte. Sin embargo, por su familia volvió a trabajar y dejó su pasión solo para ratos libres.

Collage3

Sofía, 20, empezó a hacer collares en 5to de liceo casi como sin querer. Le divertía hacer billeteras o caravanas. Al verla, sus amigas le pedían que hiciera más, y así nació “Santa Sofía”. Recibe importaciones desde China con los materiales para sus collares, caravanas y pulseras que presenta en ferias durante el año. Por feria tiene que fabricar al menos 100 artículos, a veces en menos de dos días. “Dependo de la importación para hacer una nueva colección y si estoy en época de ferias entonces me quedo sin dormir para terminar pero me gusta”. Para los colecciones busca crear cosas que no existan en Uruguay. “Yo hago lo que me gustaría usar a mí y veo que no existe acá, cuando empiezo a ver mis modelos repetidos por ahí, cambio”.

Collage1

Florencia tiene 31 años, es química farmaceútica y maquilladora. Durante años estudió su carrera con facilidad y creía que, como le iba bien, era a lo que se quería dedicar. Con los años, se dio cuenta que no la llenaba y se inscribió a cursos de maquillaje para hacerlos en sus ratos libres. Nunca consideró dedicarse al maquillaje hasta que nació su hijo. “Empecé maquillando a mis amigas porque me encantaba ver lo lindas que se sentían después, eso me llenaba”. Ha hecho cursos en Uruguay y en Nueva York -donde vivió un tiempo- tanto de sociales como artístico. “Me encanta ver las pasarelas de Victoria’s Secret y copiar el estilo del maquillaje de las modelos para que las mujeres se sientan más sexy”. También toma muchas ideas de una ‘youtuber’ que sube videos de maquillaje, Charlotte Tillbury. En los últimos años, dejó de ejercer como química para dedicarse a su hijo y a maquillar, “la verdad es que no extraño trabajar en un laboratorio porque estás bajo presión constantemente, un error puede dañar a varios”. Maquillar es lo contrario, no tiene horarios fijos y es desestresante. “Cada mujer es un pequeño desafío, siempre busco cómo resaltar la belleza natural y darle un twist”.

Collage4c

Mercedes tiene 21 y recién ahora está estudiando lo que supo siempre que iba a hacer: ropa. Siempre rescataba ropa antigua de su madre o su abuela y la transformaba. Nunca aprendió en ningún lado. Cortaba vestidos, teñía remeras, no le importaba que fuera ridícula o no fuera de la moda actual, ella sabía que eso era lo que quería usar. “Una vez quería salir y no me gustaba nada de lo que tenía, entonces agarré un pañuelo con un estampado divino y lo convertía en pollera en menos de una hora”. Es muy difícil que deseche algo solo porque no le gusta más, siempre hay forma de buscarle la vuelta para que vuelva a gustarle. Le encanta ir a casas de ropa usada, revolver todo y buscar ropa para mejorar o cambiar. También encuentra telas que le gustan e inventa, más ahora que en la facultad le enseñan la técnica correcta para que la achura quede perfecta. “Para crear me inspiro en lo antiguo pero no barroco, en la época hippie y en la naturaleza.”

Collage5

Dolores tiene 16 años y hace 6 que agarró una guitarra y empezó a tocar. Fue a clases de guitarra y de batería, pero además domina la flauta, el ukelele, el piano y la armónica. En su cuarto hay tres guitarras, una eléctrica, una electroacústica y una española, y las tres son “necesarias”. Cualquier instrumento que llega a sus mano y no conoce lo prueba hasta que suena como quiere. Busca partituras de las canciones que quiere en Internet y se las aprende. “Cuando veo a alguien tocar un instrumento me dan ganas de hacerlo como él”. Compone canciones sin quererlo, en el medio de una canción se divierte inventando y lo escribe para no olvidárselo. En un futuro le gustaría irse a otro país a estudiar en un conservatoria de música, sabe que acá no tiene mucho futuro, “si no me gusta diseño gráfico, pero me gustaría irme para vivir de la música”.

Collage6

Mario tiene 78 años y escribe. Está en un momento en su vida que no tiene nada más de qué preocuparse. Trabajó hasta el cansancio para mantener a su familia, se casó tres veces, tiene cuatro hijos y doce nietos. Fue vendedor de maquillaje y perfume, profesor de historia, sub gerente de Philip Morris para Latinoamérica, productor de ganado lechero,  importador de toallas y mantelería de Brasil y director de una empresa brasilera de cajas de cartón. Lo único que tuvo en común durante todo ese tiempo fue la escritura. “Empecé inventando cuentos para que mi hijo tomara la sopa, cada noche cuando lo quería repetir me corregía: ‘Papá el sapito no se llamaba Felipe, se llamaba Manuel’. Para no seguir cometiendo errores, decidí escribirlos”. Desde ahí escribió poemas y cartas (algunos publicado en un diario vespertino, “El Plata”) y la editorial de la revista del club Carrasco Lawn Tennis. Desde siempre le gustó escribir. “Cuando uno está solo y lejos alimenta los momentos duros y los apaga, aún hoy los apago, escribiéndoles a todos los que quiero”. Siempre pensó en escribir un libro pero su trabajo le robó el tiempo por muchos años. Un amigo vinculado a una revista le pidió recientemente que publicara un libro autobiográfico, que reuniera todas sus memorias en un lugar. “Son tantas las cosas que viví que me cuesta recordarlas y ordenarlas. Pienso que unos meses podrá estar pronto”. Agrega que su inspiración la extrae de “las cosas de viví y las burradas que hice”.

Flickr

Anuncios
Esta entrada se publicó el 1 de mayo de 2013 en 7:36 pm y se archivó dentro de Uncategorized. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: